
(11-febrero-2026) Ante las reacciones diversas que ha suscitado la presentación del artista puertorriqueño Bad Bunny durante el espectÔculo del intermedio del Super Bowl, S.E.R. Mons. Eusebio Ramos Morales, Obispo de Caguas y Presidente de la Conferencia Episcopal Puertorriqueña, reafirma el sentido de sus expresiones: se trata de reconocer elementos positivos contenidos en un mensaje público de alcance continental, sin que ello implique respaldo al género musical como tal ni a todas sus manifestaciones culturales.
āEs importante subrayar āexpresa Mons. Ramosā que la Iglesia discierne. Y discernir significa reconocer lo que edifica, sin dejar de seƱalar lo que puede degradar la dignidad humana. En el caso de esta presentación, mi apreciación no es una aprobación del gĆ©nero ni de estilos que, en ocasiones, han promovido contenidos contrarios a los valores cristianos. Lo que se reconoce es el impacto de un mensaje concreto que, en medio de un escenario global, invitó a mirar al prójimo con ojos de fraternidad y a colocar el amor por encima del odioā.
El obispo destacó que, en un mundo herido por polarizaciones y discursos que levantan muros, la apelación a la fraternidad entre los pueblos de AmĆ©rica resulta particularmente significativa. āCuando se recuerda que somos pueblos hermanos, de diversas lenguas y culturas, se toca una verdad profundamente humana y compatible con el corazón del Evangelio: la dignidad de toda persona y el llamado a la convivencia pacĆfica. El amor, entendido como valor universal, no pertenece a una ideologĆa; es fundamento de la vida social y condición para una verdadera justiciaā.
Mons. Ramos indicó que el lenguaje del amor, cuando se proclama pĆŗblicamente, puede convertirse en una interpelación a la conciencia colectiva, especialmente entre los jóvenes. āLa Iglesia no renuncia a su misión de iluminar la cultura; por el contrario, estĆ” llamada a reconocer toda semilla de bien que pueda orientar al ser humano hacia el respeto, la solidaridad y la esperanza. AllĆ donde se afirma que el odio no tiene la Ćŗltima palabra y que el amor es mĆ”s fuerte, hay una invitación que puede abrir caminos de diĆ”logo y encuentroā.
Al mismo tiempo, el Presidente de la Conferencia Episcopal PuertorriqueƱa reiteró la necesidad de mantener una mirada crĆtica sobre realidades estructurales que afectan a Puerto Rico desde hace generaciones. āNo podemos callar āaƱadióā ante las consecuencias de una relación polĆtica marcada por el colonialismo. Puerto Rico vive, desde hace mĆ”s de un siglo, una condición que limita su desarrollo pleno y afecta la vida de su gente: fragilidad económica, migración forzada, dependencia, y un sentimiento persistente de inferioridad impuesto por estructuras injustas. Toda forma de colonialismo hiere la dignidad de los pueblos, debilita su identidad y contamina la convivencia socialā.